Si cada mañana empiezas el día estornudando, con la nariz tapada o los ojos llorosos, seguro alguien ya te dijo: "hazte unas pruebas de alergia". Es buen consejo, con un matiz: una prueba de alergia sirve cuando responde una pregunta concreta, no cuando se hace "por si acaso". Aquí te explicamos qué opciones hay y cuándo valen la pena.