Cada noviembre, el olor del copal, las veladoras encendidas y el naranja del cempasúchil llenan casas y panteones. Es una tradición preciosa, pero para la nariz y la garganta tanto humo junto no siempre es amable. Si cada año te arde la garganta, se te tapa la nariz o terminas tosiendo frente al altar, no estás exagerando: puede ser copal e irritación respiratoria. Aquí te explicamos por qué pasa y cómo cuidarte sin renunciar a la tradición.