Seguro te ha pasado: te despiertas por la mañana, intentas decir "buenos días" y lo único que sale es un susurro extraño o un chirrido. O quizás, después de un concierto o una fiesta, sientes que tienes "la garganta rasposa". Esa famosa ronquera, que a veces tomamos a la ligera, suele ser el síntoma principal de la laringitis.