Sales de casa temprano con suéter y bufanda, y a mediodía ya vienes cargando todo en la mano. Ese vaivén tan chilango de otoño trae algo que muchos conocemos: nariz tapada, estornudos en cadena y un escurrimiento que no se quita. Pensamos "ya me dio gripa" o "es la alergia", pero muchas veces no es ninguna de las dos. Puede ser rinitis vasomotora.