Cirugía de amígdalas en adultos: Riesgos, mitos y realidades que debes conocer
- Dr. David Figueroa

- 18 ene
- 4 Min. de lectura
Seguro has escuchado mil veces que "operarse las anginas" es cosa de niños. Te imaginas a un pequeño comiendo helado de limón y viendo caricaturas, ¿verdad? Pero, ¿qué pasa cuando tienes 30, 40 años o más y tu garganta sigue dándote guerra?

Si has llegado hasta aquí buscando información sobre la cirugía de amígdalas en adultos y sus riesgos, es probable que estés cansado de los antibióticos, el dolor recurrente o los ronquidos que no te dejan descansar.
La realidad es que la amigdalectomía en adultos es más común de lo que crees. Sin embargo, no te vamos a mentir: no es igual que cuando eres niño. Aquí te explicamos todo de forma clara, humana y honesta, tal como lo hablaríamos en el consultorio del Dr. David Figueroa aquí en la Colonia Nápoles.
¿Por qué un adulto necesitaría operarse las amígdalas?
Las amígdalas son nuestra primera línea de defensa, pero a veces se convierten en el enemigo. La finalidad de quitarlas no es estética ni capricho, suele ser por calidad de vida.
Eres candidato a esta cirugía si te identificas con alguno de estos escenarios:
Infecciones crónicas: Tienes amigdalitis bacteriana más de 5 o 7 veces al año.

Abscesos periamigdalinos: Se acumula pus alrededor de la amígdala (esto es muy doloroso y peligroso).
Apnea del sueño: Tus amígdalas son tan grandes que obstruyen tu respiración al dormir, causando ronquidos fuertes y pausas respiratorias.
Halitosis severa: Mal aliento causado por tonsilolitos (esas "piedritas" blancas y malolientes que se forman en los huecos de las anginas) que no se quitan con nada.

Cirugía de amígdalas en adultos: Riesgos principales
Hablemos de lo que realmente te preocupa. Cuando buscamos en Google "cirugía de amígdalas en adultos riesgos", nos da miedo encontrar historias de terror. Vamos a poner los pies en la tierra.
Toda cirugía conlleva riesgos, y en el caso de los adultos, el tejido de las amígdalas está más adherido y vascularizado que en los niños. Esto hace que el procedimiento requiera manos expertas.
Los riesgos más comunes (y cómo los prevenimos) son:
1. El Sangrado (Hemorragia)
Es el riesgo más citado. Puede ocurrir justo después de la cirugía o, más comúnmente, entre el día 5 y 10, cuando se cae la "costra" (escara) de cicatrización.
La realidad: Aunque suena alarmante, ocurre en un porcentaje bajo de pacientes. La clave para evitarlo es el reposo absoluto y seguir la dieta blanda y fría al pie de la letra. Nada de esfuerzos físicos ni comidas rasposas.
2. El Dolor Postoperatorio
En adultos duele más que en niños. La recuperación es más lenta.
La buena noticia: Hoy en día, el manejo del dolor ha avanzado mucho. El Dr. David Figueroa diseña un esquema de analgésicos potente y escalonado para que el proceso sea lo más llevadero posible.

3. Deshidratación
Como tragar duele, muchos pacientes dejan de beber agua. Esto es un error grave que aumenta el dolor y el riesgo de sangrado. Mantenerse hidratado es tu "trabajo" principal durante la recuperación.

Procedimiento y recuperación: ¿Qué esperar?
La operación se realiza bajo anestesia general. No sentirás nada. Suele durar entre 30 y 45 minutos. La mayoría de las veces es ambulatoria, lo que significa que ese mismo día duermes en tu cama.
El camino a la recuperación
Aquí es donde necesitas paciencia. Mientras un niño corre al tercer día, un adulto necesita planear un "tiempo fuera".
Días 1-3: Molestia controlable, cansancio por la anestesia.
Días 4-7: Suele ser el pico del dolor (dolor de oído reflejo o garganta). Aquí es vital no saltarse ninguna dosis de medicina.
Días 10-14: Empiezas a ver la luz. Vuelves a comer sólidos poco a poco.
Tiempo total de baja: Recomendamos pedir al menos 10 a 14 días en el trabajo. No intentes ser un héroe regresando a la oficina al tercer día; tu cuerpo necesita energía para cicatrizar.
¿Vale la pena?
Si preguntas a pacientes que sufrían infecciones cada mes o que no dormían por la apnea, la respuesta suele ser un rotundo SÍ. Pasar dos semanas de recuperación molesta a cambio de una vida libre de antibióticos y dolor de garganta es un trato justo.
No dejes tu salud en manos de la suerte. Si estás considerando esta cirugía o quieres una segunda opinión honesta, agenda una consulta con el Dr. Otorrinolaringólogo David Figueroa, en la colonia Nápoles, en la Ciudad de México.
Te esperamos para evaluar tu caso y decirte si realmente necesitas la operación o si hay alternativas para ti.
Fuentes:
Mayo Clinic: Amigdalectomía: Por qué se realiza y qué esperar. https://www.mayoclinic.org/es/tests-procedures/tonsillectomy/about/pac-20395141
American Academy of Otolaryngology-Head and Neck Surgery (AAO-HNS): Tonsillectomy Facts. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003013.htm
MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.): Extirpación de las amígdalas. https://www.enthealth.org/be_ent_smart/tonsillectomy-facts/





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