Otitis externa: Disfruta del agua sin el molesto "oído de nadador"
- Dr. David Figueroa

- hace 1 día
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Con la llegada de las vacaciones y el aumento de las temperaturas, no hay nada más refrescante que un buen chapuzón en la alberca o el mar. Sin embargo, para muchos, este placer viene acompañado de un visitante inesperado y bastante doloroso: la otitis externa, popularmente conocida como oído de nadador.

Si alguna vez has sentido ese punzante dolor de oído después de nadar, sabes lo incapacitante que puede llegar a ser. Pero, ¿por qué sucede esto y cómo podemos evitar que arruine nuestros días de descanso?
¿Qué es exactamente el oído de nadador?
A diferencia de las infecciones de oído comunes en invierno (que ocurren detrás del tímpano), la otitis externa es una inflamación o infección del conducto auditivo externo.

Se produce principalmente porque la humedad queda atrapada en el oído, creando el ambiente perfecto (oscuro, cálido y húmedo) para que las bacterias y hongos proliferen. Aunque es muy común en la temporada de natación, también puede ocurrir por una limpieza excesiva con cotonetes que elimina la cera protectora, dejando la piel vulnerable.
¿Cómo afecta y cuáles son los síntomas?
El síntoma principal es, sin duda, el dolor. Al principio puede ser leve, pero si no se trata, puede intensificarse rápidamente. Otros signos de alerta incluyen:
Sensación de oído tapado o presión.
Picazón intensa dentro del canal auditivo.

Enrojecimiento de la oreja.
Supuración de líquido claro o ligeramente amarillento.
Disminución temporal de la audición.
¿Es peligroso?
En la mayoría de los casos, la otitis externa no es grave si se atiende a tiempo. Sin embargo, si se ignora, la infección puede propagarse a tejidos cercanos o volverse crónica. En pacientes con diabetes o sistemas inmunes debilitados, una otitis mal cuidada puede derivar en complicaciones más severas, por lo que la revisión profesional es fundamental.

Medidas de precaución: La clave es la prevención
La prevención del oído de nadador es mucho más sencilla que el tratamiento. Aquí te compartimos algunos consejos prácticos:
Mantén tus oídos secos: Al salir del agua, ladea la cabeza para que el exceso de líquido salga. Puedes usar una toalla suave para secar solo la parte externa.
Usa protección adecuada: Si eres propenso a estas infecciones, considera usar tapones de silicón hechos a medida o una banda de natación.

Evita los cotonetes: ¡Regla de oro! No introduzcas objetos extraños en tu oído. La cera está ahí para protegerte del agua y las bacterias.
Cuidado con el agua estancada: Prefiere albercas con buen mantenimiento de cloro y evita nadar en lagos o ríos que no parezcan limpios.

¿Qué hacer si ya tienes dolor de oído después de nadar?
Si el dolor ya apareció, evita automedicarte con gotas caseras o remedios de dudosa procedencia. El uso incorrecto de sustancias en el oído puede empeorar la situación o incluso dañar el tímpano si este se encuentra perforado sin que lo sepas.
Lo ideal es acudir con un especialista que pueda realizar una limpieza profesional del conducto y recetar el tratamiento antibiótico o antifúngico específico para tu caso.

Cuida tu salud auditiva
Si te encuentras en la Ciudad de México y los síntomas de la otitis externa te están causando molestias, no esperes a que el dolor aumente. El Dr. David Figueroa, especialista en Otorrinolaringología, ofrece atención personalizada en su consultorio ubicado en la colonia Nápoles.
Con el equipo adecuado y un diagnóstico preciso, recuperarás tu bienestar para seguir disfrutando de tus actividades favoritas bajo el sol ¡y bajo el agua! ¡Tu salud auditiva es prioridad!
Fuentes:
Mayo Clinic: Swimmer's ear - Symptoms and causes
CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades): Facts About Swimmer's Ear (
MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.): Otitis externa





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